León XIV publica su primer encíclica: Magnifica humanitas

26 de Mayo 2026

Dividido en cinco capítulos, el texto parte de la premisa de que la tecnología no es una “fuerza antagónica respecto a la persona”. Sin embargo, “no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”

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“Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos”, dice una de las frases centrales de Magnifica humanitas, la primera encíclica del Papa León XIV, que fue presentada este 25 de mayo en la Santa Sede. El documento se refiere al impacto de la inteligencia artificial en la sociedad contemporánea, enfatizando en los desafíos éticos, sociales y educativos que impone esta nueva herramienta tecnológica.

El texto -dividido en cinco capítulos- constituye el primer gran documento doctrinal de su pontificado y busca situar a la Iglesia en el debate global sobre el desarrollo y regulación de las nuevas tecnologías. Sostiene que esta tecnología no es un mal en sí misma, pero advierte que nunca es neutral, pues refleja las decisiones, intereses y visiones de quienes la crean y utilizan.

En esa línea, la aborda temas como uso de datos, desigualdad, trabajo, educación y la responsabilidad que compete a las instituciones frente al avance de los algoritmos.

Prudencia y pensamiento crítico

Para Eduardo Valenzuela, académico del Instituto de Sociología y director de la Revista Humanitas, uno de los elementos centrales del texto es el llamado a mantener una actitud crítica y reflexiva frente a la inteligencia artificial y sus efectos en la vida humana y en la educación.

El Papa celebra el progreso que significa la inteligencia artificial. Y también llama a la prudencia. Y a tomar esto con cierta cautela. Incluso a demorarse un poco. No entusiasmarse demasiado. Sobre todo, no pensar que la inteligencia artificial resuelve todos los problemas. Entonces, es un llamado enorme a la prudencia y a no perder una actitud crítica y reflexiva frente a lo que considera una de las revoluciones tecnológicas más importantes en la vida humana”, afirma Valenzuela.

El académico también destaca que la encíclica advierte sobre los riesgos que la inteligencia artificial puede generar en los procesos educativos y de aprendizaje. “La inteligencia artificial nos puede habituar a una respuesta rápida. Y a que las cosas se pueden responder rápidamente. Pero el aprendizaje muchas veces requiere una respuesta lenta, precisamente para aprender”, señala.

Junto con ello, resalta que el documento se refiere a la aparente objetividad de los algoritmos y la necesidad de formar personas capaces de discernir críticamente la información. “Hay que adoptar una actitud crítica frente a los contenidos que te entrega la IA y preguntarse por qué me respondió de esta manera. ¿No estará sesgado lo que me dice? ¿No habrá un punto de vista diferente? Hay que adoptar una actitud reflexiva, crítica frente a lo que te ofrece”, sostiene.

“El Papa celebra el progreso que significa la inteligencia artificial. Y también llama a la prudencia. Y a tomar esto con cierta cautela. Incluso a demorarse un poco. No entusiasmarse demasiado” – Eduardo Valenzuela, académico del Instituto de Sociología y director de la Revista Humanitas

Un desafío para la universidad

En relación con las universidades, la encíclica les asigna un rol relacionado con la IA. Así lo señala Valenzuela: “No podemos dejar que esto lo hagan solamente estas grandes corporaciones que se dedican a producir los programas de inteligencia artificial. Esto requiere la mirada de la sociedad y de las instituciones. Ahí las universidades juegan un rol bien clave”.

Desde la Revista Diálogos de la Pastoral UC, su directora, Carmen Elena Villa, destaca la reflexión de la encíclica sobre educación y formación universitaria. “Me gusta cómo plantea el desafío de carácter intelectual y sapiencial de la inteligencia artificial, diciendo que no podemos dejar que surja un sistema educativo carente de amor por la verdad y que simplemente esté brindando información, pero no formación”, explica.

En esa línea, subraya que el texto interpela directamente al mundo educativo: “La inteligencia artificial ofrece información o ayuda a ordenar la información, pero el conocimiento, la intelectualidad y la investigación siguen siendo algo puramente humano. La reflexión y el discernimiento los hace la persona, no el algoritmo”.

Villa también destaca la importancia que la encíclica otorga a la presencialidad en la educación y a los vínculos humanos dentro de la vida universitaria: “Habla de tiempo compartido para aprender y relaciones fiables. Muchas veces en los cafés o en las conversaciones de pasillo pueden nacer grandes ideas y también grandes amistades y colegas.

“La inteligencia artificial ofrece información o ayuda a ordenar la información, pero el conocimiento, la intelectualidad y la investigación siguen siendo algo puramente humano. La reflexión y el discernimiento los hace la persona, no el algoritmo” – Carmen Elena Villa, consagrada y directora de la Revista Diálogos de la Pastoral UC

Discernir la revolución digital

Desde la Facultad de Teología UC, el académico Heriberto Cabrera valora que Magnifica humanitas proponga una mirada equilibrada sobre el desarrollo tecnológico, evitando tanto el entusiasmo acrítico como el rechazo absoluto. “Uno de los aportes más significativos de Magnifica humanitas es que invita a reconocer las posibilidades reales de la tecnología. La encíclica afirma que la tecnología puede curar, conectar, educar y cuidar la Casa común, aunque también advierte que puede dividir, descartar y generar nuevas injusticias cuando no está orientada al bien”, señala.

En este sentido, agrega que la encíclica ofrece un desafío: invita a pensar la innovación desde la dignidad de la persona, el bien común, la justicia social, la educación integral y la cultura del encuentro. No se trata solo de regular la inteligencia artificial, sino de formar personas capaces de usarla con responsabilidad, creatividad, sentido crítico y apertura al otro.

Cabrera también destaca la dimensión histórica y pastoral del documento, al relacionarlo simbólicamente con Rerum novarum, la encíclica de León XIII sobre derechos laborales y justicia social. “Así como León XIII se refirió a los desafíos humanos y sociales de la revolución industrial, León XIV invita ahora a discernir pastoralmente los desafíos de la revolución digital”, afirma.

Usar la tecnología para el bien común

Para Cristián Núñez, académico de la Facultad de Teología UC, uno de los aportes más novedosos del documento es precisamente el diálogo entre la doctrina social de la Iglesia y los desafíos éticos de la inteligencia artificial.

“Lo interesante y novedoso de este documento es que el Papa hace dialogar la doctrina social de la Iglesia con los desafíos que presenta hoy el uso de una herramienta tan relevante como la inteligencia artificial. El Papa nos pone ante los desafíos morales y éticos que significa, por ejemplo, el abuso de poder de muchas empresas o el uso indiscriminado de los datos”, explica.

El académico agrega que León XIV amplía la reflexión sobre el cuidado de la creación hacia el ámbito digital. “Habla de la relación con el ecosistema digital. Es decir, de qué manera el ser humano se relaciona con estas herramientas de una manera ética, con discernimiento, sabiendo utilizarlas para el bien común y no para el mal de la sociedad”, afirma.

Para la UC este documento representa una invitación a leer, estudiar y discernir la inteligencia artificial desde todas las facultades y comunidades. Su recepción puede abrir espacios de diálogo interdisciplinario, investigación, formación ética, reflexión pastoral y evangelización digital, para que la tecnología esté siempre al servicio de la persona humana, del bien común y de una convivencia más justa, fraterna y esperanzada.

El documento se puede descargar sin costo en su versión de Ediciones UC en este enlace para Amazon.