Estudiantes al encuentro de otros: Los proyectos que le dieron vida al mes de la solidaridad

28 de Agosto 2026

Durante agosto, distintas iniciativas movilizaron a estudiantes UC a acompañar, enseñar, escuchar y salir al encuentro de otros, haciendo visible una solidaridad que trasciende el calendario y nos invita a asumir un compromiso permanente con la realidad de quienes nos rodean.

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Frente a una realidad donde las preocupaciones personales, las exigencias cotidianas y el individualismo muchas veces nos llevan a concentrarnos en lo propio, hay jóvenes comprometidos con el otro que siguen saliendo a su encuentro. Y  durante agosto, fueron muchos los estudiantes UC que hicieron de ese compromiso una realidad concreta. 

Desde distintos rincones de la Universidad, estudiantes voluntarios de Pastoral UC salieron al encuentro de personas en diferentes situaciones de vulnerabilidad: niños, comunidades, personas mayores, enfermos, privados de libertad y personas en situación de calle. Algunos lo hicieron acompañando; otros, enseñando, escuchando, compartiendo una comida o simplemente estando presente. 

Así, el Mes de la Solidaridad se convirtió en una oportunidad para volver a poner en el centro de la vida universitaria una invitación que permanece durante todo el año: reconocernos como parte de una comunidad, dejarnos interpelar por el dolor y recordar que nos necesitamos unos a otros para realizarnos plenamente. El papa Francisco nos recordaba que la solidaridad  “no es solo cuestión de ayudar a los otros  […], es más: se trata de justicia”. Una solidaridad que, en sus palabras, supone “crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad”.

Banderas en la celebración día del niño

Un mes para salir al encuentro 

El pasado 3 de agosto, en medio del Reencuentro UC, la Pastoral, junto a la Universidad y el DUOC UC, dieron inicio a una campaña que busca dar apoyo a familias de Penco y Lirquén, reuniendo aportes destinados a cubrir necesidades básicas de habitabilidad tras los devastadores incendios de enero de este año. 

Pablo Restini, coordinador de Solidaridad Cristiana de Pastoral UC, comenta que “la iniciativa refleja una de las convicciones centrales que inspiran el Mes de la Solidaridad: comprender que la ayuda no se limita a responder a una emergencia puntual, sino que implica comprometerse con procesos de acompañamiento sostenido”

Pero ese fue solo uno de los caminos que tomó la solidaridad durante el mes. En las semanas siguientes, los jóvenes hicieron presente el compromiso a través de salidas, encuentros, clases, jornadas y espacios de formación, demostrando las distintas formas de acompañar y ser agentes de cambio. 

En La Bandera el compromiso significó compartir y acompañar a la comunidad, celebrando el día del Niño y realizando sus clásicos “jueves solidarios” donde los voluntarios salen a las calles a visitar y acompañar a los vecinos de la población. Para CIMA, a través del deporte y la naturaleza, formaron y disfrutaron jornadas deportivas y una subida a la nieve junto a niños. Calcuta UC continuó entrando a cárceles, hospitales y residencias para escuchar, acompañar y llevar a Cristo a todos los rincones. Rostros compartió una once fraterna en las afueras de Casa Central y tuvieron distintas instancias que reconocen y acompañan a las personas en situación de calle; mientras que Belén UC inició sus clases de reforzamiento escolar, y a través de una jornada de formación, entregaron más herramientas a los profesores voluntarios que semana a semana acompañan a los niños.  

Así, a través de diferentes proyectos, los jóvenes de la Pastoral responden a realidades que muchas veces pasan desapercibidas. Isidora Claro, coordinadora general de Banderas, comenta que “a los jóvenes nos mueve la necesidad de hacer algo que tenga sentido. Sentir que nuestro tiempo y capacidades aportan a algo que va más allá de uno. También existe una búsqueda muy fuerte de comunidad: encontrar personas con las que compartir ideales, trabajar por algo y sentirse parte de un propósito común”.

Todos responsables de todos

Lo vivido durante agosto en la UC muestra que la solidaridad está viva y aunque puede tomar formas muy distintas, detrás de cada una existe una misma convicción: la realidad del otro también nos interpela.

El padre Jorge Merino, Capellán mayor de la UC, afirma que “la solidaridad es un concepto plenamente vigente hoy día. Es uno de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, y nos ayuda a tener la conciencia de que todos somos responsables de todos. Y en un mundo más bien individualista, la solidaridad nos ayuda a salir de nosotros mismos y estar conscientes de la realidad del otro”.  

Pero el encuentro no transforma únicamente la realidad de quien es acompañado. Los voluntarios reconocen también que, muchas veces, son ellos quienes vuelven distintos. Así lo explica Emilia Bertrán, coordinadora general de Cima, al hablar de “lo lleno y feliz que te queda el corazón después de ir a hacer esa actividad”.  

El mandamiento del amor: una conquista diaria

El padre Jorge Merino, nos recuerda que “la solidaridad nos ayuda a seguir la enseñanza de Jesús y vivir el mandamiento de amarnos los unos a los otros. Es una invitación a salir de uno mismo e ir al encuentro con el prójimo.” 

En ese sentido, más que concentrar la solidaridad en un momento particular del calendario, este mes es un recordatorio del llamado constante que tenemos a involucrarnos con el otro.  Enrique Munita, coordinador general de Cima comenta que “la solidaridad no son momentos, la solidaridad es una forma de vivir.” Y esa es justamente la invitación, a seguir mirando las distintas realidades, dejarnos interpelar por ellas, y hacernos responsables del dolor del otro.

Voluntarios del proyecto Banderas