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Modelo de Pastoral Universitaria para una Iglesia discipular y en salida

Nuestra propuesta de pastoral universitaria se da en el contexto de la denominada ‘conversión pastoral’ en la que está inserta la Iglesia peregrina en Latinoamérica y bajo el marco eclesiológico de una Iglesia discipular y en salida.

Contexto general de la pastoral universitaria

La dimensión pastoral inserta en la Pontificia Universidad Católica de Chile –o al servicio de esta– tiene la particular característica de participar de la totalidad coherente de una institución universitaria, donde orgánicamente todas las dimensiones del proyecto educativo católico buscan dialogar en vista a la consecución del fin común institucional: la enseñanza, la investigación y el servicio bajo la inspiración y luz del mensaje cristiano, sin soslayar la transmisión de la fe y la evangelización de sus miembros (cf. ECE 14). Esto implica un esfuerzo de coordinación e interrelación coherente y complementaria de todos las dimensiones de la institucionalidad, entre las que se encuentra la pastoral, para vigorizar la propuesta educativa que la justifica.

Marco conceptual

La Pastoral UC propone un modelo más carismático que institucional, más asimilable a la vitalidad de los movimientos y nuevas comunidades que a estructuras rígidas. Esto privilegia que los proyectos se desarrollen con un marco general básico pero, al mismo tiempo, que gocen de autonomía, lo que permite la contribución vital de los miembros en el proyecto.

Este modelo quiere transparentar una Iglesia discipular y en salida. Discipular, porque fundamenta su acción en el protagonismo de los bautizados, en su mayoría jóvenes, quienes generan comunidades o grupos de voluntarios que desarrollan proyectos evangelizadores. Iglesia en salida, porque lo que realiza la pastoral universitaria, como ya se ha señalado, tiene como prioridad la evangelización de la cultura y la misión, reflejando que la Iglesia es una comunión misionera.

Así, se favorece la integración de los carismas, movimientos, y la amplia diversidad de la Iglesia que se reúne en la universidad, bajo el alero de un proyecto, al servicio de la evangelización de una realidad universitaria determinada o desde ella.

Objetivo general

La pastoral universitaria en la Pontificia Universidad Católica de Chile quiere dar vida, como se ha señalado, a una Iglesia discipular y en salida, que sea una comunión diversa de personas y carismas, cuyo objetivo general es evangelizar, acrecentando el espesor de la fe católica a partir del diálogo fe y cultura; de la presencia viva del catolicismo en todas los ámbitos del quehacer universitario; y del desarrollo de una acción misionera permanente en la universidad y desde ella.

Objetivos específicos

En este contexto global se presentan los objetivos específicos de la pastoral universitaria:

  1. Generar una presencia visible de la Iglesia en cada una de las facultades y escuelas.
  2. Ofrecer los medios para desarrollar una vida sacramental y espiritual plena.
  3. Favorecer la formación doctrinal de los que participan en ella y para los que deseen; potenciar la formación y el desarrollo de comunidades de vida.
  4. Contribuir al discernimiento vocacional; gestar y realizar proyectos misioneros.
  5. Promover la dimensión social de la evangelización y el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia.
  6. Favorecer el diálogo fe y cultura en y desde la universidad.
  7. Ser vínculo de comunión entre los diversos carismas de la Iglesia presentes en la universidad, para ponerlos al servicio de la evangelización.

Mediaciones eclesiales

Este modelo tiene como eje articulador a las tradicionales mediaciones eclesiales, cuales son: la celebración de la fe, la misión, el servicio y la comunidad. En efecto:

  1. La Pastoral universitaria celebra la fe. La celebración de la Eucaristía ha de ser el eje vital de este modelo evangelizador en todos sus ámbitos. Junto a ello han de fomentarse la celebración de los sacramentos, la oración personal y comunitaria, así como todos los ámbitos de la espiritualidad cristiana que le proporcionan el alma y la fuerza transformadora al anuncio, al servicio y a la vida comunitaria.
  2. La Pastoral universitaria es misionera. Es evidente que el anuncio y la formación cristiana son aspectos centrales en este ámbito de la evangelización, especialmente considerando que un número importante de los miembros de la universidad no son cristianos o participan esporádicamente de la vida de la Iglesia. Por ello, la mediación misionera en la pastoral universitaria asume la clave del ‘primer anuncio’, proporcionando una evangelización donde Cristo y su Iglesia estén en el centro de toda explicación sustanciosa de la fe.
  3. La Pastoral universitaria como escuela de servicio. “La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que Él mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás” (EG 178). Por lo mismo, es propio de una pastoral universitaria procurar espacios adecuados para que la mediación de servicio sea vigorosa e irradie a la comunidad educativa la belleza de la caridad cristiana.
  4. La Pastoral universitaria se vive en comunidad. La Escritura nos regala múltiples episodios donde se evidencia que la vida cristiana se desarrolla plenamente en la experiencia de oración y servicio en común. La comunidad en Cristo, en cualquiera de sus formas y expresiones, favorece que los miembros de la pastoral vivan en relación al otro, se abran al prójimo y desarrollen un camino común.

Concreción pastoral de las mediaciones eclesiales

La concreción pastoral de este modelo se desarrolla, como se señaló, a través de lo que denominamos proyectos, buscando una comunión en la misión, vale decir, donde el vínculo de unidad de la pluralidad de proyectos –y de personas– no está en la estructura de la pastoral, sino que en los lugares de encuentro con Jesucristo y, particularmente, en la misión común. Esto implica que esta pastoral universitaria no busca necesariamente generar un ‘cuerpo’ de personas vinculadas a su estructura, sino que aspira a formar discípulos misioneros volcados a la evangelización. En consonancia con lo anterior la organización de la pastoral universitaria es simple, flexible, subsidiaria y en salida.

Esta pastoral universitaria tiene como horizonte ampliar el radio de la acción evangelizadora, y de su impacto, por medio de un modelo descentralizado y multiforme, en base a múltiples proyectos, lo que permite la expresión de la gran diversidad que constituye la comunión de Iglesia.

Así mismo, este modelo de pastoral universitaria supone el protagonismo de los laicos para su desarrollo y requiere del acompañamiento cercano de asesores que, junto con celebrar los sacramentos –cuando sean sacerdotes–, orientan el caminar de los jóvenes (o de otros miembros de la comunidad universitaria) y animan la vida espiritual de las personas –y de los proyectos– como ‘compañeros’ de camino.

La acción evangelizadora de la pastoral universitaria, finalmente, ha de estar en armonía con las Orientaciones Pastorales de la Conferencia Episcopal, con el Plan Pastoral de la diócesis y con los lineamientos fijados por la misma institución educativa, pero siempre inculturados a la realidad propia de la Universidad y sus necesidades, respondiendo con dinamismo, creatividad y prontitud, a las necesidades y requerimientos evangelizadores propios del mundo en diálogo con las problemáticas que, como signos de los tiempos, interpelan a la comunidad de los discípulos.

Método evangelizador en red

El método evangelizador, que da vida a las mediaciones eclesiales, lo denominamos en red y se desarrolla a través de proyectos que pueden ser catalogados de procesos e hitos, que están vinculados por las denominadas transversales.

Son procesos aquellos proyectos que buscan, desde distintas ópticas, ayudar a la maduración de la fe de quienes los viven, mediante un itinerario formativo, espiritual y misionero establecido y con una duración de tiempo determinada. Ejemplo: la preparación para los Sacramentos de la iniciación cristiana.

Son hitos, en cambio, aquellos proyectos circunscritos a un momento en el tiempo y que están al servicio de uno o de varios procesos. Son lugares de inicio, de finalización o de vitalización de uno o más procesos. Ejemplo: una celebración litúrgica o un retiro.

Completan este modelo en red las transversales que son aquellos actos, criterios o acciones que han de estar presentes, dada su relevancia, tanto en los procesos como en los hitos. Son transversales:

  1. La vida litúrgica y sacramental porque todo proyecto ha de estar centrado, de una manera explícita, en la Eucaristía, así como ha de propiciar la vida sacramental de sus miembros.
  2. La vida en comunidad favoreciendo la dimensión comunitaria de la fe a través de la generación de espacios que lo favorezcan.
  3. La vida espiritual y discernimiento vocacional contribuyendo a la maduración espiritual de los miembros de la comunidad universitaria y ayudando en el discernimiento vocacional de los jóvenes.
  4. La formación cristiana porque ha de proveer de las instancias para una progresiva maduración doctrinal de quienes participen en algún proyecto pastoral.
  5. La vocación misionera porque la pastoral universitaria ha de tener siempre, explícita o implícitamente, un sentido misionero en toda la acción evangelizadora.
  6. El servicio y caridad porque todos los proyectos deben tener explícita o implícitamente presente la dimensión social de la fe.

Estructura organizacional

La conducción de la pastoral es de competencia del Gran Canciller, quien delega esta tarea en un sacerdote que, normalmente, es el Vice Gran Canciller (VGC). Este es el primer responsable de la conducción pastoral en la universidad, fijando las orientaciones y líneas de acción para el desarrollo estratégico de la pastoral.

Para orientar e inspirar la pastoral universitaria, y las iniciativas que se emprendan para la evangelización de la cultura, el VGC contará con un organismo, la Dirección de pastoral y cultura cristiana (DPCC). A esta le corresponde la coordinación y ejecución de las orientaciones pastorales y la proposición de acciones específicas en vista a acrecentar la evangelización en la universidad y desde ella.

La Dirección de pastoral y cultura cristiana está conformada por:

  1. La Dirección de Pastoral, es delegada por el VGC y tiene la potestad para liderar y coordinar a todas las Direcciones que componen la pastoral universitaria, busca implementar las líneas de acción pastoral y es la responsable directa ante el VGC.
  2. Las Direcciones de áreas, que cumplen la función de liderar el proceso pastoral y evangelizador que corresponde a la dimensión o ámbito de su competencia. Éstas son:
    1. Dirección ejecutiva, tiene la misión de velar por el funcionamiento interno de la pastoral, particularmente en lo que refiere al presupuesto, recursos humanos e infraestructura.
    2. Dirección de académicos, tiene como objetivo evangelizar al estamento de los académicos (cf. ECE 22).
    3. Dirección de alumnos, busca evangelizar al estamento de los alumnos a través de diversas actividades, formas y modos (cf. ECE 23)[1].
    4. Dirección de funcionarios, cuyo objetivo es evangelizar al personal administrativo y profesionales de la universidad (cf. ECE 24).
    5. Dirección de misiones y trabajos, tiene como objetivo hacer más consciente a toda la comunidad universitaria que la misión primaria de los cristianos es evangelizar (cf. ECE 48), liderando proyectos de naturaleza misionera.
    6. Dirección de solidaridad y sustentabilidad, busca hacer más consciente a toda la comunidad universitaria sobre su responsabilidad hacia aquellos que sufren física y espiritualmente poniendo en el corazón de la evangelización la opción por los más pobres y por los que sufren a causa de cualquier injusticia en el campo económico, social, cultural o religioso (cf. ECE 40).
    7. Dirección de extensión y cultura cristiana, cuyo objetivo es desarrollar actividades formativas, tales como congresos, seminarios, conciertos, cursos, ente otros, que promuevan un “fructuoso diálogo entre fe y cultura” (ECE 43) tanto dentro como fuera de la comunidad universitaria.
    8. Dirección de comunicaciones, es el organismo que tiene como objetivo conducir las comunicaciones a nivel interno, así como ser la instancia oficial de comunicación de todos los proyectos y actividades de la pastoral con la universidad, la iglesia y la sociedad.

Colaboradores

Las personas que configuran la pastoral universitaria, en cuanto a su organización nuclear, están catalogadas, según su responsabilidad, como directores, asesores, profesionales, administrativos y voluntarios.

Los directores son laicos responsables de la conducción y ejecución de cada una de las direcciones. En lo posible son jóvenes recién graduados de alguna carrera secular, que trabajan recibiendo una remuneración profesional de acuerdo a su disciplina. Es requisito de todo director, como de cualquier persona que desempeñe labores de conducción en la DPCC, ser católico practicante y estar en plena comunión con la Iglesia. También deberá tener una formación cristiana acorde con la responsabilidad que supone su cargo y una conducta coherente con sus tareas.

Los asesores son sacerdotes, religiosas, laicos consagrados o seminaristas que, contando con la misión canónica otorgada por el VGC, desarrollan su apostolado en la universidad al servicio de quienes constituyen la DPCC, de los procesos y de los hitos. Estos son de tres tipos:

  1. Sacerdotes: Desarrollan las funciones sacramentales dentro de la universidad. También algunos de ellos asumen tareas de acompañamiento de personas y de proyectos.
  2. Religiosos (as) y laicos (as) consagrados (as): Asumen tareas de acompañamiento de personas y de proyectos.
  3. Seminaristas: Asumen tareas de acompañamiento de personas y de proyectos.

Los colaboradores son los más cercanos ayudantes de los directores en la realización de los procesos y de los hitos. Pueden ser profesionales o también alumnos que ya han cumplido, al menos, la mitad de su carrera. En este segundo caso, se asemejan a lo que en la vida universitaria se conoce como ‘ayudante’.

Los administrativos son las secretarias, sacristanes y auxiliares que trabajan en la DPCC cumpliendo diversos quehaceres fundamentales para el desarrollo pastoral.

Los voluntarios son el cuerpo más numeroso dentro de la DPCC, son los protagonistas y ejecutores de los diversos procesos o hitos. No son remunerados. Este segmento funciona en base a grupos (que denominamos consejos) liderados por una pareja de voluntarios (jefes de proyecto). A su vez, debajo de los consejos hay un número importante de voluntarios que le dan vida a cada iniciativa.

Conclusión

La propuesta de pastoral universitaria que actualmente se está desarrollando en la Pontificia Universidad Católica de Chile aún requiere tiempo y maduración para evidenciar con claridad sus mayores aciertos y limitaciones. No obstante creemos que, mas allá de sus resultados, este novedoso modelo es una propuesta interesante, posible de implementar en otros centros universitarios y con horizontes auspiciosos para la Nueva Evangelización.

 

[1] La pastoral universitaria ofrecerá “oportunidades a los miembros católicos de la comunidad para asimilar en su vida la doctrina y la práctica católicas” […] “con momentos significativos para la reflexión y la oración” (ECE 39).