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En estado de oración

Fecha de publicación: 17-4-18 El Santo Padre, a propósito de las conclusiones de la misión Scicluna, ha invitado a la Iglesia en Chile a un estado de oracion. Los invito a hacernos parte de esta corriente.

En días recientes el Santo Padre ha enviado una carta a los obispos de Chile en la cual Francisco abre su corazón ante el dolor abrumador de los abusos que le dieron a conocer sus enviados en la misión especial, liderada por Mons. Charles Scicluna. En la misma misiva nos convoca a todos los obispos a Roma para dialogar con Él sobre sus conclusiones y para colaborar “en el discernimiento de las medidas que a corto, mediano y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar, en lo posible, el escándalo y restablecer la justicia”.
La carta ocasiona dolor y vergüenza porque evidencia una herida que, a pesar de los años y de los esfuerzos, sigue sangrando en el corazón de la Iglesia en Chile. Pero también esta comunicación del Papa es una luz de esperanza porque en esta intervención del Sucesor de Pedro se ve un camino para que juntos podamos ayudar a sanar y reparar las heridas que aún permanecen abiertas en algunas víctimas.
Para iniciar este camino hago mías las palabras de Francisco y los invito a ponerse en estado de oración, escucha y discernimiento para renovar la comunión eclesial. La oración es la actitud sencilla, de todo creyente, en la cual nos ponemos de cara a Dios para acoger su Palabra, para consolarnos en la tribulación y para renovarnos en la esperanza. Este es el camino que nos ha trazado Francisco. Hagámoslo con confianza sabiendo que Dios nunca defrauda a los que lo buscan con sincero corazón. También los animo a no dejar entrar en su corazón la discordia y la turbación que solo quieren dividirnos y entristecernos. Con fuerza y convicción les digo: no se dejen robar la alegría y la esperanza; sigamos el camino de la misericordia.
Que la oración de este tiempo sea no solo el lugar del consuelo, sino también de la honesta conversión y el alimento para una Iglesia cada vez mas atenta a las víctimas de abusos y comprometida con la reparación de quienes fueron dañados en su inocencia. Los exhorto: “amemos en la verdad, pidamos la sabiduría del corazón y dejémonos convertir”.

+ Cristian Roncagliolo