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El Papa canoniza a los mártires de Otranto, a la primera santa colombiana y a una religiosa mexicana

Publicado en 13-5-13
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Con el canto de las Letanías de los Santos inició la Santa Misa presidida por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro para la canonización de los 813 mártires de Otranto, de Laura de Santa Catalina de Siena Montoya y Upegui, virgen, fundadora de la Congregación de las religiosas misioneras de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena, y de María Guadalupe García Zavala, cofundadora de la Congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres.

El Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, acompañado por los postuladores, dirigió al Santo Padre las tres “petitio” para pedir la canonización de todos estos beatos. Y el Papa Francisco, con la fórmula de Canonización, pronunciada en latín, los proclamó Santos.

En su homilía el Obispo de Roma comenzó recordando que en este VII Domingo del Tiempo Pascual celebramos una “fiesta de la santidad”. Y dio gracias a Dios que hizo “resplandecer su gloria, la gloria del Amor, en los Mártires de Otranto, la Madre Laura Montoya y la Madre María Guadalupe García Zavala”.

El Papa Francisco también afirmó que hoy la Iglesia propone a nuestra veneración una multitud de mártires, que juntos fueron llamados al supremo testimonio del Evangelio, en 1480. Se trata de personas supervivientes del asedio y de la invasión de Otranto, que fueron decapitadas en las afueras de la ciudad. Y puesto que no quisieron renegar su propia fe, murieron confesando a Cristo resucitado.

Para leer la homilía completa, haga click aquí.

*Fuente: Iglesia.cl

En solemne ceremonia, el papa Francisco inauguró su Pontificado

Publicado en 19-3-13
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Francisco, en la Misa del Inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma, en la solemnidad de san José, comenzó recordando a su predecesor Benedicto XVI y saludó a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradeció por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas.

«José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). Refiriéndose a las palabras del Evangelio, papa Francisco dijo que en estas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? -dijo- de María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia.

Seguidamente el Pontífice se preguntó ¿Cómo ejerce José esta custodia? y afirmó que lo hace con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aún cuando no comprende. Asimismo se preguntó ¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? destacando que lo hace con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David.

Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos. En él, queridos amigos –dijo el Papa- vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

El Papa destacó que la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos –destacó- entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido.

El papa Francisco, en este contexto, exhortó a quienes ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que sean «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos –dijo- que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos –agregó- que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Seguidamente en su homilía, el Santo Padre dijo que el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, comporta también un poder. Pero ¿de qué poder se trata? –agregó- A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños.

Texto completo homilía del Santo Padre

Fuente: Radio Vaticana

“Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo”

Publicado en 14-3-13
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A las 20.24 hrs de Roma, el Papa Francisco, precedido por la Cruz, se asomó al balcón exterior de la basílica para saludar e impartir la bendición apostólica “Urbi et Orbi” a las decenas de miles de personas que abarrotaron la Plaza de San Pedro y la Vía della Conciliazione.

El nuevo pontífice dirigió estas palabras a los fieles:

“Hermanos y Hermanas, ¡Buenas Noches!”

“Sabéis que el deber del Conclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo… Pero estamos aquí… Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo: ¡Gracias! Y antes que nada, querría hacer una oración por nuestro Obispo Emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor le bendiga y la Virgen lo custodie”.

“Y ahora, empezamos este camino: obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: los unos por los otros. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Os deseo que este camino de la Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructuoso para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. ”

“Y ahora querría dar la bendición, … Pero antes, antes, os pido un favor: antes de que el obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis al Señor para que me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mi”.

“Ahora os doy la bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.”

“Hermanos y hermanos os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezar por mi y hasta pronto. Nos veremos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen, para que custodie a toda Roma. Buenas noches y que descanséis!”

Fuente: Servicio Informativo Vaticano.

Además, descarga el Mensaje que realizó Monseñor Bergoglio durante esta Cuaresma aquí.

Previo al cónclave, el cardenal Sodano hizo un fuerte llamado a la unidad de la Iglesia

Publicado en 12-3-13
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Esta mañana, a las 10.00 hrs tuvo lugar la solemne celebración de la Santa Misa Pro eligendo Romano Pontifice presidida por el Cardenal Decano, Angelo Sodano, y concelebrada por todos los purpurados, incluidos los no electores.

En su homilía, el Cardenal Sodano, invitó a los participantes a dar gracias a Dios por la amorosa asistencia que siempre reserva a su Santa Iglesia y, en particular dijo “por el luminoso Pontificado que nos ha concedido con la vida y las obras del 265º Sucesor de Pedro, el amado y venerado Pontífice Benedicto XVI, al cual en este momento renovamos toda nuestra gratitud”.

Y añadió: “al mismo tiempo queremos implorar del Señor que a través de la solicitud pastoral de los padres cardenales, quiera pronto conceder otro Buen Pastor a su Santa Iglesia”.

Pidió a Dios que de a la Iglesia un nuevo Papa “con un corazón generoso” y señaló que en la línea de los últimos pontífices, el sucesor de Benedicto XVI debe promover “sin cesar la justicia y la paz”.

En su invitación final, el Decano del Colegio Cardenalicio pidió que se rece “para que el Señor nos conceda a un Pontífice que desarrolle con corazón generoso tal noble misión”. “Se lo pedimos – dijo – por intercesión de María Santísima, Reina de los Apóstoles, y de todos los Mártires y los Santos que en el curso de los siglos han hecho gloriosa esta Iglesia de Roma”.

Para leer la homilía completa del cardenal Angelo Sodano descárgala aquí.

Fuente: Radio Vaticana

¡Este martes 12 de marzo comienza el Cónclave para elegir al nuevo Papa!

Publicado en 05-3-13
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Así lo indicó la Sala de Prensa de la Santa Sede en un comunicado: “La octava Congregación General del Colegio de Cardenales ha decidido que el Cónclave para elegir al Papa iniciará el martes 12 de marzo de 2013”.El comunicado precisa que ese día “por la mañana, en la basílica de San Pedro será celebrada la misa pro eligendo Pontifice” y por la tarde será el ingreso de los cardenales en el Cónclave.

Por la mañana se celebrará en la basílica de San Pedro la Santa Misa “Pro eligendo Romano Pontífice”. Por la tarde del mismo día se entrará en el Cónclave.

Recordamos que el Colegio Cardenalicio está formado por 207 miembros, de los cuales 115 menores de 80 años formarán parte del Cónclave que a partir del martes iniciarán las votaciones para elegir al sucesor de Benedicto XVI.

Desmintiendo hipótesis fantásticas propuestas por algunos medios sobre el atraso del cónclave, ha quedado claro que con la llegada ayer, del cardenal vietnamita Jean-Baptiste Phạm Minh Mẫn y la presencia de los 115 electores, con gran normalidad y serenidad las cardenales han aprobado la fecha del cónclave.

Fuente: Zenit y News.va

Papa Benedicto XVI renuncia a pontificado por avanzada edad

Publicado en 27-1-13
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Os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice”.
Así lo afirmó el Papa durante el Consistorio Público Ordinario de esta mañana:

Queridísimos hermanos,
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013
BENEDICTUS PP. XVI

Fuente: www.news.va

 

“Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización”

Publicado en 24-1-13
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Las redes sociales son el eje del mensaje elaborado por el Papa Benedicto XVI para la 47ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Si bien la Iglesia celebra esta fiesta el domingo de la Ascensión del Señor (este año el 12 de mayo), el pontífice hace público su mensaje para esta Jornada el 24 de enero, en la fiesta de san Francisco de Sales, patrono de periodistas y comunicadores.

El documento fue presentado en la Santa Sede por Mons. Claudio María Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, y monseñor Paul Tighe, Secretario del mismo dicasterio.

Monseñor Celli señaló que el mensaje presenta una valoración positiva, aunque no ingenua, de los social media; y subrayó que la dinámica social de las redes sociales “se inserta en aquella, todavía más rica y profunda de la búsqueda existencial del corazón humano”.

A continuación monseñor Tighe explicó que el Papa reconoce la importancia del ambiente digital como una realidad en la vida de muchas personas, donde éstas “viven y se mueven”, y agregó que se trata de un “continente” en que la Iglesia debe estar presente. “El foro creado por las redes sociales, nos permite compartir la verdad que el Señor ha transmitido a su Iglesia, escuchar a los demás, conocer sus intereses y preocupaciones, comprender quienes son y que buscan”, declaró.

En su mensaje, el Papa destaca que el desarrollo de las redes sociales hace que surja un lugar para compartir informaciones y opiniones, una nueva “ágora”, como la llama el Santo Padre, donde además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad.

Son estos espacios los que el Pontífice considera que pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana, siempre que se valoricen bien y de manera equilibrada, ya que así favorecen formas de diálogo y de debate que “salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad”, si son llevadas a cabo con respeto.

En este punto, Benedicto XVI refuerza el desafío que supone esta cultura de las redes sociales para quienes quieran hablar de valores, ya que éstas suponen un cambio en las formas y estilos de la comunicación. Por eso, recalca que se necesita “del compromiso de todos aquellos que son conscientes del valor del diálogo, del debate razonado, de la argumentación lógica; de personas que tratan de cultivar formas de discurso y de expresión que apelan a las más nobles aspiraciones de quien está implicado en el proceso comunicativo”.

Otro de los desafíos de las redes sociales que destaca el Papa, es el se ser verdaderamente inclusivas, “porque los creyentes advierten de modo cada vez más claro que si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante. El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes”.

De acuerdo a lo anterior, utilizar estos nuevos lenguajes es necesario “para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos”, y no tanto para estar acorde con los tiempos. Además, hay que considerar, sostiene el Santo Padre, que “los buenos frutos que el compartir el Evangelio puede dar, se deben más a la capacidad de la Palabra de Dios de tocar los corazones, que a cualquier esfuerzo nuestro”. Esto, tomando en cuenta que no debemos confiar más en los medios humanos que en la fuerza de la acción de Dios.

Es en este contexto, en el que las redes sociales, además de instrumento de evangelización, pueden ser un factor de desarrollo humano, además de ofrecer la posibilidad de compartir fácilmente los recursos espirituales y litúrgicos. “Debe de haber coherencia y unidad en la expresión de nuestra fe y en nuestro testimonio del Evangelio dentro de la realidad en la que estamos llamados a vivir, tanto si se trata de la realidad física como de la digital. Ante los demás, estamos llamados a dar a conocer el amor de Dios, hasta los más remotos confines de la tierra”, concluye el Papa.

Ver texto del Mensaje

Fuente: Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales

El Papa Benedicto XVI inauguró el Año de la Fe

Publicado en 11-10-12
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“Hoy, con gran alegría, a los 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, damos inicio al Año de la fe”. Estas fueron las palabras de Benedicto XVI durante la Santa Misa celebrada en la Plaza de San Pedro este 11 de octubre, día en que se dio inicio al Año de la fe.

“Para rememorar el Concilio -dijo el Santo Padre- esta celebración se ha enriquecido con algunos signos específicos: la procesión de entrada, que ha querido recordar la que de modo memorable hicieron los Padres conciliares cuando ingresaron solemnemente en esta Basílica; la entronización del Evangeliario, copia del que se utilizó durante el Concilio; y la entrega de los siete mensajes finales del Concilio y del Catecismo de la Iglesia Católica, que haré al final, antes de la bendición. Estos signos no son meros recordatorios, sino que nos ofrecen también la perspectiva para ir más allá de la conmemoración. Nos invitan a entrar más profundamente en el movimiento espiritual que ha caracterizado el Vaticano II, para hacerlo nuestro y realizarlo en su verdadero sentido. Y este sentido ha sido y sigue siendo la fe en Cristo, la fe apostólica, animada por el impulso interior de comunicar a Cristo a todos y a cada uno de los hombres durante la peregrinación de la Iglesia por los caminos de la historia”.

En la homilía pronunciada por Benedicto XVI, el Santo Padre señaló que este Año de la Fe está vinculado coherentemente con todo el camino de la Iglesia en los últimos 50 años: “desde el Concilio, mediante el magisterio del siervo de Dios Pablo VI, que convocó un ‘Año de la fe’ en 1967, hasta el Gran Jubileo del 2000, con el que el beato Juan Pablo II propuso de nuevo a toda la humanidad a Jesucristo como único Salvador, ayer, hoy y siempre”.

Prosiguió el Papa, diciendo que “el evangelio de hoy nos dice que Jesucristo, consagrado por el Padre en el Espíritu Santo, es el verdadero y perenne protagonista de la evangelización (…) Esta misión de Cristo, este dinamismo suyo continúa en el espacio y en el tiempo, atraviesa los siglos y los continentes. Es un movimiento que parte del Padre y, con la fuerza del Espíritu, lleva la buena noticia a los pobres en sentido material y espiritual. La Iglesia es el instrumento principal y necesario de esta obra de Cristo, porque está unida a Él como el cuerpo a la cabeza”.

“El Concilio Vaticano II no ha querido incluir el tema de la fe en un documento específico. Y, sin embargo, estuvo completamente animado por la conciencia y el deseo, por así decir, de adentrase nuevamente en el misterio cristiano, para proponerlo de nuevo eficazmente al hombre contemporáneo (…)El beato Juan XXIII (…) en el discurso de apertura, presentó el fin principal del Concilio en estos términos: ‘El supremo interés del Concilio Ecuménico es que el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado de forma cada vez más eficaz…Es preciso que esta doctrina verdadera e inmutable, que ha de ser fielmente respetada, se profundice y presente según las exigencias de nuestro tiempo”, expresó.

Además, dijo que “a la luz de estas palabras, se comprende lo que yo mismo tuve entonces ocasión de experimentar: durante el Concilio había una emocionante tensión con relación a la tarea común de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado: en la fe resuena el presente eterno de Dios que trasciende el tiempo y que, sin embargo, solamente puede ser acogido por nosotros en el hoy irrepetible. Por esto mismo considero que lo más importante (…) es que se reavive en toda la Iglesia aquella tensión positiva, aquel anhelo de volver a anunciar a Cristo al hombre contemporáneo. Pero, con el fin de que este impulso interior a la nueva evangelización no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusión (…) he insistido repetidamente en la necesidad de regresar, por así decirlo, a la ‘letra’ del Concilio, es decir a sus textos, para encontrar también en ellos su auténtico espíritu, y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos”.

“Si hoy la Iglesia propone un nuevo Año de la fe y la nueva evangelización, no es para conmemorar una efeméride, sino porque hay necesidad, todavía más que hace 50 años. (…). También la iniciativa de crear un Consejo Pontificio destinado a la promoción de la nueva evangelización (…),se inserta en esta perspectiva. En estos decenios ha aumentado la ‘desertificación’ espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor (…)Pero precisamente a partir de la experiencia de este desierto (…) es como podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, su importancia vital para nosotros”.

“En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así, en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa. Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza. La fe vivida abre el corazón a la Gracia de Dios que libera del pesimismo. Hoy más que nunca evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, trasformada por Dios, y así indicar el camino”.

“El viaje es metáfora de la vida, y el viajero sabio es aquel que ha aprendido el arte de vivir y lo comparte con los hermanos, como sucede con los peregrinos a lo largo del Camino de Santiago, o en otros caminos, que no por casualidad se han multiplicado en estos años. ¿Por qué tantas personas sienten hoy la necesidad de hacer estos caminos? ¿No es quizás porque en ellos encuentran, o al menos intuyen, el sentido de nuestro estar en el mundo? Así podemos representar este Año de la fe: como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: (…)el evangelio y la fe de la Iglesia, de los que el Concilio Ecuménico Vaticano II son una luminosa expresión, como lo es también el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado hace 20 años”.

Fuente: Servicio Informativo Vaticano

Fuente imagen:www.abc.es

Mensaje del Papa Benedicto XVI en la Navidad 2011

Publicado en 02-1-12
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Queridos hermanos y hermanas: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado». Él ha entrado en el mundo. Por vosotros ha nacido el Salvador: lo que el Ángel anunció a los pastores. Ésta es una noticia que no puede dejarnos indiferentes. Y, entonces, también yo debo decir como los pastores: Vayamos, quiero ir derecho a Belén y ver la Palabra que ha sucedido allí.

El Evangelio no nos narra la historia de los pastores sin motivo. Ellos nos enseñan cómo responder de manera justa al mensaje que se dirige también a nosotros. ¿Qué nos dicen, pues, estos primeros testigos de la encarnación de Dios? Ante todo, se dice que los pastores eran personas vigilantes, y que el mensaje les pudo llegar precisamente porque estaban velando. Nosotros hemos de despertar para que nos llegue el mensaje. Hemos de convertirnos en personas realmente vigilantes.

Volvamos al Evangelio de Navidad. Nos dice que los pastores, después de haber escuchado el mensaje del Ángel, se dijeron uno a otro: Vamos derechos a Belén… Fueron corriendo, dice literalmente el texto griego. Lo que se les había anunciado era tan importante que debían ir inmediatamente. Ha nacido el Salvador. El Hijo de David tan esperado ha venido al mundo en su ciudad. ¿Qué podía haber de mayor importancia?

Algunos comentaristas hacen notar que los pastores, las almas sencillas, han sido los primeros en ir a ver a Jesús en el pesebre y han podido encontrar al Redentor del mundo. Los sabios de Oriente, llegaron mucho más tarde. Pues bien; también hoy hay almas sencillas y humildes que viven muy cerca del Señor. Por decirlo así, son sus vecinos, y pueden ir a encontrarlo fácilmente. Cuánto desearíamos, nosotros los hombres, un signo diferente, imponente, irrefutable del poder de Dios y su grandeza. Él tiene el poder y es la Bondad. Nos invita a ser semejantes a Él. Sí, nos hacemos semejantes a Dios si nos dejamos marcar con esta señal; si aprendemos nosotros mismos la humildad y, de este modo, la verdadera grandeza; si renunciamos a la violencia y usamos sólo las armas de la verdad y del amor.

En la Liturgia de la Noche Santa, Dios viene a nosotros como hombre, para que nosotros nos hagamos verdaderamente humanos. En efecto, ¿para qué te serviría que Cristo haya venido hecho carne una vez, si Él no llega hasta tu alma? Oremos para que venga a nosotros cotidianamente y podamos decir: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Sí, por esto queremos pedir en esta Noche Santa. Señor Jesucristo, tú que has nacido en Belén, ven con nosotros. Entra en mí, en mi alma. Transfórmame.

Renuévame. Haz que yo y todos nosotros, nos convirtamos en personas vivas, en las que tu amor se hace presente y el mundo es transformado.

Fuente: Iglesia.cl

Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede visita la UC

Publicado en 14-12-11
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Monseñor Dominique Mamberti recibió la Medalla de Plata Centenario de la Universidad Católica como reconocimiento de su labor en la Iglesia. 

Este lunes 12 de agosto, el S.E Mons. Dominique Mamberti Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede visitó nuestra Unviversidad, en el marco de su visita de estado oficial a nuestro país. La autoridad fue recibida por Monseñor Ricardo Ezzati, Gran Canciller de la UC y el rector, Ignacio Sánchez. “La comunidad universitaria lo recibe a usted con los brazos abiertos y le ofrece su corazón en este encuentro de reflexión sobre las importantes labores que le corresponden a usted en la Santa Sede como responsable principal de las relaciones con los Estados”, dijo nuestro rector, en su discurso de bienvenida.

En una conferencia dada a los presentes en la Sala del Consejo en Casa Central, el Secretario de Estado explicó la labor diplomática de la Santa Sede. En esta área, expuso que la referencia geográfica que se realizan al Vaticano en el mundo diplomático es de especial importancia y es asociada a la realidad estatal de éste. “El Papa, que es también su Soberano, se convierte así, por un proceso restrictivo más o menos consciente, en el Jefe de un diminuto Estado. «¿Con cuántas divisiones cuenta el Papa?», se preguntaba irónicamente Joseph Stalin. En la lógica humana, todavía hay quien se pregunta hoy, injustamente, creo, cómo es posible que el responsable de un Estado cuyo territorio no supera el medio kilómetro cuadrado, y cuyos ciudadanos efectivos son poco más de 500, pretenda estar al lado de los grandes de este mundo”, dijo, “Debe haber, pues, alguna otra razón para que haya actualmente cerca de 180 naciones que mantienen relaciones diplomáticas con este sujeto de derecho internacional”, comentó Monseñor Mamberti.

En este sentido, la Santa Sede realiza una verdadera diplomacia, aceptando las reglas propias del orden jurídico internacional pero que, a diferencia de las relaciones interestatales, se funda en el carácter específicamente religioso y moral del Vaticano que es el órgano de gobierno de la Iglesia Católica, donde  el Papa es su Jefe: “Decide utilizar el instrumento jurídico ofrecido por el derecho internacional para ejercer las funciones vinculadas a su misión, que Cristo mismo ha confiado ala Iglesia y a Pedro y sus sucesores”, explicó.

Como ejemplo de la diplomacia del Vaticano, el Secretario para las Relaciones con los Estados, destacó la labor hecha en negociaciones sobre el desarme, tanto para prohibir las armas crueles o indiscriminadas como para frenar la carrera armamentista; y en el área de la salud, en la lucha contra el sida, labor muy apreciada en los estados africanos.